
Domingo por la mañana en Yanahuara. La luz del sol golpea el sillar blanco de la parroquia y rebota hasta mi balcón, ese que mi madre tanto querÃa. AquÃ, a 2335 metros sobre el nivel del mar, el aire es tan delgado que a veces parece que el cielo está más cerca. Sentada con mi café, mirando la silueta del Misti, sentà esa presión familiar en el pecho. Un deseo inmenso de decirle algo a ella, de preguntarle si está bien, pero frenado por ese miedo antiguo: lo que mi padre llamarÃa una falta de fe o, peor, algo prohibido.
Antes de seguir, una nota necesaria sobre este cuaderno. Aquà incluyo algunos links de afiliados a Hotmart. Si decides matricularte en alguno de los cursos que menciono a través de ellos, yo recibo una comisión por la recomendación, sin que a ti te cueste ni un sol extra. Solo escribo sobre formaciones en las que yo misma me inscribà y cuyas sesiones estudié, como el curso de mediumnidad que me ayudó a poner orden a mis dudas. Pero por favor, no tomes nada de lo que digo como una verdad absoluta; esto es solo mi diario, mi proceso, no una guÃa espiritual ni un manual de doctrina.
El peso del sillar y el peso de la culpa
Hace unos seis meses, caminando por el Mirador de Yanahuara, me detuve a leer los 13 fragmentos de poemas grabados en los arcos de piedra. Pasé los dedos por el sillar frÃo. Pensaba en mi padre, tan católico él, tan de ir a misa de siete en la CompañÃa. Para él, la muerte es un muro de cristal: tú rezas por ellos, ellos descansan, y Dios está en medio. Cualquier intento de 'hablar' suena a espiritismo, a algo oscuro. Pero en mi cuaderno verde, las entradas dicen otra cosa.
Como auxiliar de enfermerÃa en la clÃnica del centro, he visto la muerte biológica cientos de veces. Sé cómo se apagan los monitores. Pero cuando mamá murió en 2021, la biologÃa no me alcanzó para explicar por qué el reloj de la cocina se cayó justo el dÃa de su santo. ¿Es pecado notar eso? ¿Es falta de fe querer interpretar el significado espiritual de que se caigan cosas sin explicación fÃsica? Pasé mucho tiempo sintiéndome dividida entre mi formación religiosa y lo que mis sentidos me gritaban a las cuatro de la mañana.
Lo que dice el catecismo frente a lo que dice el corazón
Durante la pasada Cuaresma, me puse a investigar más en serio. Descubrà que la fe no es tan cerrada como yo creÃa. Existe este concepto de la Comunión de los Santos, que básicamente dice que el lazo entre nosotros y los que se fueron no se rompe, solo cambia de forma. La teologÃa distingue entre 'invocar' (que suena a forzar, a llamar con ritos que no me gustan) y 'evocar' o pedir intercesión. Mi cuaderno está lleno de esas evocaciones. No son sesiones de espiritismo; son conversaciones silenciosas mientras limpio el polvo de sus fotos.
A veces, el olor de su crema de manos inunda el pasillo de mi departamento. Qué bestia, es tan real que me quedo quieta, sin respirar. En esos momentos, no siento que esté rompiendo ninguna regla divina. Siento que el amor es una energÃa que no sabe de reglamentos. Sin embargo, la duda siempre vuelve: ¿es ella o es mi mente buscando consuelo? Aprender a distinguir entre una señal real o mi imaginación ha sido el trabajo más difÃcil de estos últimos años.
La búsqueda de una estructura
Una tarde de mayo, después de un turno doble en la clÃnica donde mis manos terminaron oliendo a puro desinfectante, decidà que necesitaba ayuda externa. Ya pues, no podÃa seguir solo con mis notas fragmentadas. Me daba miedo gastar en algo que no sirviera, pero vi que en Hotmart ofrecen una garantÃa de 7 dÃas, asà que me animé. Buscaba algo que validara mis experiencias sin hacerme sentir que estaba perdiendo el juicio o la fe.
El momento en que abrà el primer módulo
Me inscribà en el Medium Certificado + Avanzado. No porque quiera ponerme un cartel de médium en la puerta de mi casa en Yanahuara, sino porque el curso incluÃa una comunidad de personas que sentÃan lo mismo. Al ver los videos, entendà algo fundamental: la fe y la intuición pueden caminar juntas. El curso me enseñó que no se trata de 'invocar' fantasmas, sino de elevar nuestra propia frecuencia para notar lo que ya está ahÃ. Es como sintonizar una radio que siempre estuvo encendida pero que el ruido del duelo no nos dejaba escuchar.
Me costó mis buenos soles, lo pagué en cuotas, pero me dio una estructura que mi cuaderno verde agradeció. Antes de eso, habÃa probado el Taller de Ãngeles, que es más económico y dulce, pero para el nivel de preguntas que yo tenÃa sobre la muerte de mamá, el curso avanzado fue el que realmente me sostuvo. Me ayudó a entender que notar señales no es una falta de respeto a Dios, sino un reconocimiento de que la vida es mucho más ancha de lo que vemos.
Cuando el duelo es traumático: la fe no es una receta única
Aquà quiero hacer una pausa importante. En el foro del curso conocà a personas que no perdieron a alguien por una enfermedad larga como la de mi madre. Conocà a quienes sufrieron pérdidas por suicidio. Y ahÃ, el discurso de 'hablar con ellos' o 'esperar señales' puede ser un arma de doble filo. Para alguien que atraviesa un duelo traumático, la fe o la espiritualidad pueden a veces inducir una culpa paralizante. '¿Por qué no me dio una señal antes?', se preguntan. O sienten pensamientos intrusivos que los atormentan.
Si tu pérdida fue de ese tipo, por favor, escucha a esta auxiliar de enfermerÃa: la conexión espiritual no puede ser el primer paso. El duelo traumático requiere un enfoque clÃnico, un psicólogo que te ayude a procesar el trauma antes de intentar abrir puertas a la intuición. No soy psicóloga ni consejera, solo alguien que ha visto mucho dolor en la Av. Goyeneche. Busca ayuda profesional en tu ciudad; la fe es un bálsamo, pero a veces necesitamos primero una cirugÃa en el alma que solo un profesional de la salud mental puede hacer.
Escuchar no es invocar: una nueva forma de estar juntas
Hace un par de semanas, tuve otra vez ese sueño. Mamá sentada en el mismo banco del Mirador, mirando al Misti. Pero esta vez no me desperté con angustia. Me desperté con una sensación de calidez en el pecho, como cuando ella me ponÃa la mano en la frente. He aprendido que mi fe ha evolucionado. Ya no busco 'hablar' como quien llama por teléfono; busco 'notar' como quien siente el calor del sol.
Mi cuaderno verde ahora tiene menos preguntas desesperadas y más observaciones tranquilas. He aprendido a aceptar las señales en momentos de tristeza profunda no como pruebas cientÃficas, sino como caricias. Si eres católico y tienes miedo, o si eres agnóstico y tienes dudas, recuerda que el duelo no tiene una sola vÃa. Mi padre sigue yendo a sus misas y yo sigo escribiendo en mi balcón. Ambos, a nuestra manera, estamos manteniendo vivo el amor.
Hoy, mientras cierro esta entrada, veo que la luz del atardecer tiñe el Misti de un color naranja suave. Si sientes que necesitas herramientas para entender lo que te está pasando, a mà me ayudó mucho el Medium Certificado + Avanzado, especialmente por la parte de la comunidad. Pero si prefieres algo más suave para empezar, el Taller de Ãngeles es una puerta de entrada menos intensa. Lo importante es que no te sientas solo en esto. Al final, lo que la fe dice âo lo que yo he decidido que diga para mÃâ es que el amor es el único puente que la muerte no puede derribar. Ya pues, toca seguir viviendo, pero con los ojos un poquito más abiertos.