Cuaderno de Señales

Cómo saber si soy médium tras experimentar señales de un ser fallecido

2026.07.16
Cómo saber si soy médium tras experimentar señales de un ser fallecido

A las cuatro de la mañana. El silencio de Yanahuara es pesado, casi sólido, interrumpido solo por el ladrido lejano de algún perro. Me levanté por agua y ahí estaba. El olor a la crema de manos de mi madre, esa de rosas que usaba todas las noches, inundando el pasillo. No hay frascos abiertos. No hay ráfagas de viento. Solo ese aroma dulce que me apretó el pecho y me dejó quieta frente a la puerta de su cuarto vacío.

Antes de seguir, un apunte necesario en este cuaderno. En este blog incluyo algunos links de afiliados a Hotmart. Si decides inscribirte en alguno de los cursos que menciono, como el que me ayudó a poner orden a todo esto, me dan una comisión por la recomendación sin que a ti te cueste un sol extra. Solo hablo de lo que yo misma he estudiado o revisado con calma; no te fíes de todo lo que leas por ahí, que esto es mi diario y no una verdad absoluta. Yo no soy médium profesional, ni consejera, ni nada. Solo una enfermera que anota cosas en un cuaderno verde.

¿Señal real o eco del duelo? Mi dilema en el cuaderno verde

Desde que mamá se fue por ese maldito cáncer de páncreas en 2021, mi vida se ha vuelto un ejercicio de observación constante. Al principio pensaba que me estaba volviendo loca. El reloj de la cocina se cayó el día de su santo. Luego, ese sueño recurrente de ella sentada en el mismo banco del Mirador de Yanahuara, mirando al Misti. Tres meses seguidos soñando lo mismo. ¿Qué bestia, no? Pero siempre me asalta la misma duda: ¿estoy detectando una presencia real o es solo el eco de mi dolor proyectando lo que necesito ver?

A veces, después de un turno de 12 horas en la clínica asistiendo a pacientes que se aferran a la vida, llego a casa y me quedo mirando el volcán. Siento el frío del sillar blanco en el balcón de mi departamento mientras espero que el Misti se ilumine, buscando una señal. Pero el silencio es absoluto. Es en esos momentos cuando me pregunto si todo lo que escribo en mi cuaderno verde no son más que fantasías de una hija que no acepta la ausencia.

He leído mucho sobre qué significa sentir una presencia en la habitación al despertar, y aunque me consuela, el discernimiento es difícil. El discernimiento espiritual es esa capacidad de diferenciar lo que es una proyección psicológica —nuestro cerebro intentando protegernos del vacío— de un fenómeno externo que no podemos explicar. No es fácil cuando todavía te duele el aire al respirar.

Frasco de crema de rosas antiguo sobre repisa de piedra sillar blanca

El hormigueo y la búsqueda de estructura

Hace unos ocho meses, por noviembre del año pasado, las cosas se pusieron más intensas. No eran solo olores. Era ese hormigueo eléctrico que me sube por la nuca cada vez que el reloj de la cocina se detiene sin razón aparente. No es frío, es como una pequeña descarga. Mi hermana dice que es estrés. Que necesito dormir más horas después de los turnos en la clínica central. A veces me quedo pensando: ¿y si mi hermana tiene razón y solo necesito descansar?

Pero el cuaderno no miente. Las fechas coinciden. Las horas coinciden. Para intentar entender si estas percepciones tenían alguna estructura, decidí buscar ayuda fuera de mis pensamientos circulares. Primero cometí un error: compré el taller de ángeles pensando que las cartas me darían respuestas, pero me sentí más perdida entre símbolos que no sentía míos. Era el Taller de Ángeles y Lectura de Cartas Angelicales, que tiene una calificación perfecta de 5.0 y es muy bonito, pero para mi búsqueda específica de señales de fallecidos, se me quedó corto. Me sentía como si intentara hablar un idioma que no era el de mamá.

Necesitaba algo más profundo, algo que abordara la mediumnidad no como un truco de feria, sino como una sensibilidad que se puede educar. Quería saber si lo que me pasaba era clariaediencia (escuchar sonidos internos) o simplemente mi imaginación jugando con el sonido de la cafetera el domingo por la mañana.

Reloj de pared antiguo detenido en una cocina tradicional de Arequipa

Cuando las señales encuentran un patrón: El curso que me sostuvo

Durante las madrugadas de marzo de este año, mientras todos dormían en Yanahuara, empecé el programa Medium Certificado + Avanzado. Me llamó la atención que, a pesar de ser un tema tan subjetivo, tiene una calificación de 4.1 en la plataforma. Lo pagué con algo de miedo, pensando en mis cuentas de la clínica, pero necesitaba saber. Lo que encontré no fueron respuestas mágicas, sino una comunidad.

Al avanzar en los módulos, empecé a entender que mis "coincidencias" con el reloj de pared y los aromas no eran eventos aislados. La comunidad del curso me confirmó que estos fenómenos siguen patrones comunes en la mediumnidad incipiente. Aprendí que las señales de seres queridos a través de aparatos eléctricos son de las formas más frecuentes de manifestación inicial. No es que mamá mueva las manecillas, es que la energía interactúa con lo que tiene cerca.

Lo que más me sirvió fue el concepto de "canal abierto". No se trata de invocar a nadie, sino de notar. Como cuando en la clínica noto que un paciente va a descompensarse antes de que las máquinas piten. Es una intuición física. El curso me enseñó a no asustarme del hormigueo en la nuca, sino a usarlo como una señal de "atención".

Mano apoyada en balcón de sillar frente al volcán Misti durante el atardecer

Duelo traumático vs. Intuición: La línea delgada

Aquí es donde mi experiencia como enfermera y mi búsqueda espiritual chocan. Hay algo que aprendí a golpes: para las personas con un duelo traumático reciente —como el que viví yo con la rapidez del cáncer de mamá—, las señales pueden confundirse fácilmente con síntomas de estrés postraumático. El cerebro, bajo un trauma, busca patrones para sobrevivir. Esto puede invalidar los ejercicios de intuición estándar que requieren una estabilidad emocional que uno simplemente no tiene en los primeros años.

A veces, ver una señal es una forma de no decir adiós. Y eso está bien, pero hay que saberlo. Si el dolor te impide trabajar, si no puedes salir de casa esperando a que el reloj se caiga, entonces no es mediumnidad, es una herida que necesita un psicólogo. Yo misma tuve que ir a terapia antes de abrir este cuaderno verde. Si sientes que la tristeza te ahoga, por favor, busca ayuda profesional en el hospital o con un terapeuta licenciado. La espiritualidad no reemplaza la salud mental.

En el curso mencionaban que el discernimiento real ocurre cuando la señal te trae paz, no ansiedad. Si escuchar canciones que aparecen como señales te hace llorar de consuelo, es una cosa. Si te hace entrar en pánico porque crees que te estás volviendo loca, es otra muy distinta.

Computadora mostrando curso de mediumnidad junto a diario personal en una noche de estudio

Conclusión: Mantener el canal abierto entre turnos

Una tarde de domingo, frente al Misti, después de terminar el segundo módulo del curso avanzado, cerré el cuaderno verde y suspiré. No soy una médium profesional. No tengo una placa en la puerta de mi departamento en Yanahuara ni doy consultas. Soy Inés, la que trabaja 12 horas asistiendo partos y curando heridas en la clínica de la Av. Goyeneche.

Pero ahora sé que puedo ser ambas cosas. Puedo ser la enfermera eficiente y la mujer que nota el olor a rosas a las cuatro de la mañana. He aprendido a no forzar las señales. Si el reloj se para, le doy las gracias a mamá mentalmente y sigo con mi café. Si no pasa nada en semanas, también está bien.

Si tú también estás en ese proceso de preguntarte "¿seré yo?", te recomiendo que empieces por escribirlo todo. No para probar nada a nadie, sino para verlo tú. Si sientes que necesitas una guía más estructurada para no perderte en tu propio dolor, el curso de Medium Certificado + Avanzado puede ser un buen lugar donde apoyarte, como lo fue para mí. Me dio las herramientas para entender que mi sensibilidad no es una carga, sino una forma de seguir queriendo a los que ya no están.

Al final, ya pues, la vida sigue. El Misti se tiñe de rosa cada tarde y yo sigo anotando en mi cuaderno. Quizás la mayor señal de todas es que, a pesar de la ausencia, aquí seguimos, intentando entender lo invisible mientras caminamos por el sillar blanco de esta ciudad.

Banco de piedra vacío en el Mirador de Yanahuara frente al volcán Misti
Tenga en cuenta: Comparto lo que he aprendido a través de la experiencia, pero no soy médico, abogado ni planificador financiero. Este contenido no reemplaza el asesoramiento profesional. Habla con un experto cualificado antes de tomar decisiones importantes.