Cuaderno de Señales

Beneficios de llevar un diario de señales de seres queridos fallecidos

2026.06.12
Beneficios de llevar un diario de señales de seres queridos fallecidos

Una madrugada de neblina en Yanahuara, de esas donde el frío de Arequipa se te mete en los huesos aunque estés bajo tres mantas. Las 4:12 de la mañana. El pasillo de mi departamento en el tercer piso estaba vacío, pero el aire cambió. No fue una ráfaga, fue una presencia espesa, cargada con el olor exacto de la crema de manos de mamá. Rosas y algo metálico. Me quedé quieta, conteniendo el aliento. En lugar de encender la luz y buscar una explicación lógica —que si una vecina, que si un frasco mal cerrado—, estiré la mano hacia la mesa de noche y toqué la textura del lino verde de mi cuaderno. Estaba un poco desgastado en las esquinas por llevarlo siempre en el bolso de la clínica, entre el estetoscopio y los recibos de la farmacia. Lo abrí y escribí: 'Hoy también te sentí'.

Antes de seguir, quiero aclarar algo importante. En este rincón de mi cuaderno digital hay enlaces de afiliados a Hotmart. Si decides inscribirte en alguno de los cursos que menciono, yo recibo una comisión sin que a ti te cueste un sol más. Solo hablo de formaciones en las que me he matriculado de verdad, como las que me ayudaron a entender qué hacer con este cuaderno verde. Pero ten cuidado: esto es mi diario personal, no una verdad absoluta ni una guía profesional. Yo tengo 14 años de experiencia como técnica de enfermería, no soy psicóloga ni médium titulada. Si sientes que el duelo te sobrepasa, por favor, busca a un profesional de la salud mental en tu ciudad; el consuelo espiritual es un apoyo, no un reemplazo.

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¿Por qué una técnica de enfermería empieza a anotar lo imposible?

Llevo 14 años trabajando en una clínica privada del centro. He visto la muerte de cerca, sé cómo huele el antiséptico y cómo se apagan las máquinas. Soy una mujer de ciencia, o eso me repetía hasta que mamá se fue por un cáncer de páncreas en 2021. Ya han pasado 5 años, pero el tiempo en el duelo no es una línea recta, es un círculo que a veces te muerde. El primer año fue un hueco negro. El segundo, empezaron las cosas raras. El reloj de la cocina que se cayó al suelo justo la mañana del santo de mamá. No se rompió el vidrio, solo se detuvieron las agujas.

Empecé a escribir por miedo a la locura. Pensé que si lo ponía en papel, mi mente dejaría de dar vueltas. Al principio me preguntaba si esto era una señal real o si solo era mi mente proyectando mi tristeza sobre objetos inanimados. Es una duda que sigo teniendo hoy, pero llevar este diario me ha enseñado que, a veces, la respuesta no importa tanto como la paz que te deja el registro. Si quieres profundizar en esta duda, escribí hace poco sobre cómo saber si son señales de seres queridos o mi imaginación, porque es la pregunta que nos carcome a todos.

Manos escribiendo en un diario de señales sobre fondo de sillar blanco

El consuelo de ver patrones donde antes solo había vacío

Uno de los mayores beneficios de documentar estos momentos es la perspectiva. Hace unos nueve meses, revisando las entradas de mi cuaderno verde, me di cuenta de una coincidencia. Había soñado con mamá en el mismo banco del Mirador de Yanahuara, mirando hacia el volcán Misti, tres meses seguidos. No eran sueños cualquiera; en todos ella tenía puesto el mismo chal de lana que le compré en el mercado de San Juan de Dios. Si no lo hubiera anotado con fecha y detalle, habría pensado que era el mismo recuerdo repitiéndose. Pero al leerlo, vi que en cada sueño ella me decía algo distinto a través de sus gestos.

Escribir te obliga a observar. En la clínica aprendemos a notar cambios sutiles en la piel de un paciente; en el diario aprendes a notar cambios sutiles en tu entorno. ¿Por qué hoy el sol entra de esa forma? ¿Por qué encontré esa moneda justo cuando pensaba en ella? Registrarlo te da un mapa. Ya no es un caos de eventos aislados, sino un lenguaje privado que vas traduciendo poco a poco. Es un ejercicio de mediumnidad incipiente, aunque yo prefiero llamarlo notar.

A veces me viene ese pensamiento recurrente: si mi padre se enterara de este cuaderno, me llevaría a una misa de sanación de inmediato. Él es católico a la antigua y cree que estas cosas son 'tentaciones'. Yo solo busco entender por qué el reloj se detuvo. Llevar el diario en secreto, en este espacio digital o en mi lino verde, me permite explorar mi propia intuición sin el juicio de quienes necesitan que el duelo sea algo ordenado y silencioso.

Cuando el diario se vuelve un ancla (y el riesgo de depender de él)

Aquí es donde mi experiencia se aparta de lo que dicen los libros bonitos de espiritualidad. Hay un peligro en el diario de señales: la dependencia. Hubo un tiempo, durante las mañanas frías de agosto del año pasado, en que si no 'notaba' nada en todo el día, me hundía. Me obsesioné buscando validación externa para mi proceso interno. Si el pájaro no se posaba en el balcón, sentía que mamá me había abandonado otra vez.

Diario personal junto a un frasco de crema de manos en un estante iluminado

Aprendí que el beneficio real del diario no es acumular pruebas de que ellos están aquí, sino usar el registro para soltar la necesidad de pruebas. El diario debe ser un puente hacia la aceptación, no una cadena que te mantenga esperando el próximo evento paranormal para poder respirar. He aprendido a escribir: 'Hoy no sentí nada, y eso también está bien'. Es una forma de respeto hacia su descanso y hacia mi propia vida en este tercer piso frente al Misti. Si sientes olores extraños y te asustas, quizás te sirva leer sobre por qué siento olor a perfume de alguien fallecido en casa, para entender que es un fenómeno común que no siempre requiere una acción inmediata.

La formación que me ayudó a no sentirme sola

Hace aproximadamente tres meses, decidí que mi cuaderno verde necesitaba un poco de estructura. Me sentía estancada. Fue cuando me inscribí en mi tercer curso online, el Medium Certificado + Avanzado. No lo hice porque quiera poner un consultorio en el centro de Arequipa, ¡qué bestia!, me moriría de vergüenza. Lo hice porque necesitaba saber si otras personas sentían lo mismo.

Este curso me costó unos $200 y lo pagué en cuotas con mi sueldo de la clínica. Lo que más me sirvió fue la comunidad. Ver que no soy la única que anota olores a las 4 de la mañana me quitó un peso de encima. El curso me enseñó a diferenciar entre una señal y una proyección de mi propio deseo, algo que es vital para no perder el norte. Aunque el término 'Certificado' es algo que el vendedor usa y no un título oficial, el contenido me dio herramientas para organizar mis notas de manera más profesional.

Antes de ese, probé el Taller de Ángeles y Lectura de Cartas Angelicales. Es más barato, unos $77, y es ideal si estás empezando y te da un poco de miedo el tema de los médiums. Me ayudó a ponerles nombre a ciertas sensaciones, aunque para mi gusto era un poco rígido en sus interpretaciones. Pero para empezar a abrir la mente, estuvo bien.

Computadora mostrando un curso de mediumnidad junto a un cuaderno de notas

Un mapa privado hacia la aceptación

Una tarde reciente de domingo, me senté en el balcón con mi café. El sillar blanco de las paredes de Yanahuara brillaba con esa luz dorada de la tarde que tanto le gustaba a mamá. Abrí el cuaderno y releí las entradas de los últimos ocho meses. Hay paz en la documentación. Al escribir, transformas el dolor punzante en una narrativa. Ya no eres solo una hija que perdió a su madre; eres una observadora de los misterios que quedan entre el cielo y la tierra.

Llevar un diario de señales te regala tres beneficios principales:

Si alguna vez sientes que algo se cae en tu casa sin motivo, no te asustes de inmediato. Yo misma lo viví y busqué el significado espiritual de que se caigan cosas sin explicación física para entender que a veces son solo toques de atención, pequeños recordatorios de que el amor no se destruye, solo cambia de forma.

Vista del volcán Misti desde un balcón en Yanahuara con un diario en primer plano

Hoy, cuando miro el Misti desde mi balcón, ya no busco desesperadamente que mamá aparezca en una nube. Me basta con saber que tengo mi cuaderno verde y que, si ella decide pasar a saludar con su olor a rosas, yo estaré lista para anotarlo. Si sientes que necesitas un guía para este proceso, el curso Medium Certificado + Avanzado puede ser ese compañero de turno que te ayuda a pasar la noche más oscura, dándote la estructura que a veces el duelo nos quita. Ya pues, anímate a escribir la primera línea; no tiene que ser perfecta, solo tiene que ser tuya.

Tenga en cuenta: Comparto lo que he aprendido a través de la experiencia, pero no soy médico, abogado ni planificador financiero. Este contenido no reemplaza el asesoramiento profesional. Habla con un experto cualificado antes de tomar decisiones importantes.