Cuaderno de Señales

Pasos para usar el tarot y conectar con la intuición personal

2026.07.02
Pasos para usar el tarot y conectar con la intuición personal

Sábado por la tarde, a finales del año pasado. El sol se estaba ocultando tras el Misti y el frío empezaba a filtrarse por la puerta del balcón en este tercer piso de Yanahuara. Tenía sobre la mesa un mazo envuelto en celofán. El olor a cartón nuevo de las cartas mezclándose con el aroma del café frío que dejé en la mesa del balcón me trajo un recuerdo repentino de mamá, de sus manos siempre ocupadas. Qué bestia, cómo una fragancia te puede sacudir así. Me pregunté, con el mazo aún cerrado, si estaba buscando respuestas en estos dibujos o simplemente estaba tratando de escuchar la voz de mi madre en el silencio del comedor.

Antes de seguir, una nota necesaria. En este cuaderno comparto links de afiliados a Hotmart; si decides matricularte en algún curso usando esos enlaces, me dan una comisión pequeña sin que a ti te cueste nada extra. Solo escribo sobre lo que yo misma he probado o estudiado en mis noches tras el turno en la clínica. Y por favor, recuerda que esto es mi diario, no un manual de vida ni una guía espiritual definitiva. No soy una experta, solo alguien que busca señales.

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El peso de las 78 cartas en el tercer piso

Mazo de tarot de 78 cartas sobre una mesa de madera en Arequipa.

Mis catorce años como asistente de enfermería me han enseñado a observar. En la clínica, te fijas en el cambio de color de la piel, en el ritmo de una respiración, en lo que el paciente no dice. Cuando mamá murió, esa capacidad de observación se volcó hacia el vacío que dejó. Empecé a anotar cosas en mi cuaderno de lino verde, pero sentía que me faltaba un lenguaje, algo que ordenara el caos de mis presentimientos. Por eso terminé comprando ese primer mazo de tarot tradicional.

Sostener las 78 cartas por primera vez fue extraño. Pesaban. Me senté en la misma silla donde ella tomaba café los domingos y las extendí. No sabía por dónde empezar. ¿Son señales o es solo mi mente buscando alivio? Me pasé días solo mirándolas, comparándolas con las entradas de mi cuaderno. A veces, como saber si son señales de seres queridos o mi imaginación se vuelve la pregunta más difícil de responder cuando estás sola con tus pensamientos y el sillar blanco de las paredes parece absorber el sonido.

Dejar el manual a un lado (la intuición es personal)

Manos sosteniendo una carta de los Arcanos Mayores del tarot con luz natural.

Al principio, intenté memorizar los significados. Los 22 Arcanos Mayores me parecían un examen de anatomía: rígidos, técnicos, distantes. Pero algo no encajaba. El libro decía que una carta significaba 'cambio', pero yo veía la ilustración y lo que sentía era 'espera'. Fue ahí cuando recordé lo que decía mi cuaderno verde: la señal no está en el objeto, sino en lo que el objeto despierta en ti. Ya pues, me dije, si en la clínica confío en lo que veo antes que en el monitor, ¿por qué no aquí?

Mi perspectiva es un poco distinta a lo que leerás por ahí: ignora el significado tradicional de las cartas. Tu intuición es mucho más precisa cuando interpretas únicamente las imágenes según tus propias vivencias. Si una carta te recuerda a la habitación de hospital de un ser querido, ese es su significado para ti hoy, no lo que diga un manual escrito hace cien años. Es una forma de beneficios de llevar un diario de señales de seres queridos fallecidos aplicada a las imágenes.

El curso que llegó en marzo

Interfaz de un curso online de tarot en una laptop durante la noche.

Durante las primeras semanas de marzo, cuando las lluvias en Arequipa empezaban a amainar, decidí que necesitaba un poco de estructura, pero sin perder esa chispa personal. Me matriculé en el CURSO DEL TAROT. Era barato, unos cuarenta dólares, y me pareció un riesgo bajo para alguien que todavía duda de si esto es 'real'. Lo que me gustó es que me permitió ver las cartas como un espejo, no como una bola de cristal.

Recuerdo una lección sobre los Arcanos Menores que vi después de un turno de noche agotador. Estaba tan cansada que las figuras parecían moverse. En lugar de forzarme a estudiar, simplemente dejé que las imágenes me hablaran. No buscaba predecir el futuro; buscaba entender por qué seguía soñando con el mismo banco en el Mirador de Yanahuara. Si te da curiosidad el tarot puro, sin tanta parafernalia mística, ese curso está bien, aunque yo siempre vuelvo a lo que dicta el corazón.

Una tarde de mayo con neblina sobre el Misti

Paisaje brumoso del volcán Misti desde un balcón con una carta de tarot.

Hubo una tarde de mayo con neblina sobre el Misti, de esas que ponen la ciudad de un gris melancólico. Saqué una carta pensando en el sueño recurrente de mi madre en el Mirador. Salió una figura que miraba hacia el horizonte. En ese momento, no necesité consultar ningún libro. Sentí un escalofrío, el mismo que sentía cuando el reloj de la cocina se caía sin motivo. Entendí que el tarot no me estaba dando un mensaje de mamá, sino que me estaba dando permiso para sentir su ausencia de otra manera.

A veces me pregunto si esto es solo proyección del duelo. Es posible. Pero en estos años he aprendido que la línea entre la realidad y el consuelo es muy delgada. Si quieres profundizar más en esa conexión, yo también pasé un tiempo en el Medium Certificado + Avanzado, que aunque es más caro, me ayudó a no sentirme tan loca cuando notaba cosas a las cuatro de la mañana. Pero para empezar, el tarot es más manejable, más táctil. Si sientes que el dolor es demasiado pesado o te sientes perdida, ya pues, no dudes en buscar a un psicólogo profesional; estas cartas son compañía, no medicina.

Tres meses de práctica diaria

Diario de lino verde abierto con una carta de tarot y un bolígrafo.

Después de tres meses de práctica diaria, el tarot ha pasado de ser un misterio a ser parte de mi rutina en este tercer piso. Ya no busco grandes revelaciones. Saco una carta, la miro, y luego escribo en mi cuaderno verde. A veces la carta coincide con un olor a crema de manos en el pasillo, a veces no significa nada. Y está bien. La intuición es como un músculo que se entrena en el silencio de Yanahuara, frente al volcán que siempre nos observa.

Si sientes ese llamado de curiosidad, empieza por algo sencillo. No necesitas ser una experta ni tener 'el don'. Solo necesitas estar dispuesta a mirar los dibujos y preguntarte qué te dicen a ti, a tu historia, a tu pérdida. Puedes revisar mi experiencia sobre por qué decidí aprender a leer el tarot para sanar mi duelo si aún no estás segura. Al final, se trata de encontrar hilos de sentido en un mundo que a veces parece no tener ninguno. Si te animas a probar el enfoque más tradicional para luego romper las reglas, el CURSO DEL TAROT que tomé en marzo es un buen lugar para empezar sin gastar mucho.

Tenga en cuenta: Comparto lo que he aprendido a través de la experiencia, pero no soy médico, abogado ni planificador financiero. Este contenido no reemplaza el asesoramiento profesional. Habla con un experto cualificado antes de tomar decisiones importantes.