
Una tarde de sol fuerte en Yanahuara, de esas donde el blanco del sillar te obliga a cerrar los ojos aunque estés bajo sombra. Desperté con la sensación exacta, fÃsica, de haber estado sentada junto a mamá. Otra vez. El mismo banco de piedra en el mirador, la misma luz de la mañana golpeando el Misti, el mismo silencio. Es la tercera vez este mes que soñamos en el mismo sitio. Qué bestia, me dije, mientras buscaba el cuaderno de lino verde en el cajón.
Antes de seguir, una nota necesaria. En este cuaderno suelo poner links de afiliados a Hotmart. Si decides matricularte en alguno de los cursos que menciono, me dan una comisión pequeña sin que a ti te cueste más. Solo hablo de lo que yo misma he estudiado para entender mis propios procesos, como el curso de Medium Certificado + Avanzado que me ha servido de ancla. Pero ojo, esto es un diario, no una verdad absoluta. No soy médium profesional ni consejera, solo una enfermera que anota lo que siente.
La insistencia del paisaje: ¿Por qué siempre el mismo banco?
En el sueño, el aire de Arequipa se siente distinto, más ligero, como si estuviéramos a más de los 2.300 metros sobre el nivel del mar que marca la altitud de Yanahuara. Ella no dice nada. Solo mira hacia el volcán, que se levanta imponente a sus 5.822 metros. Yo me despierto con el tacto frÃo del sillar del balcón en mis dedos mientras el sol de la tarde calienta mi espalda, igual que en el sueño. Es una superposición extraña.
Llevo catorce años trabajando como técnica de enfermerÃa y he visto a mucha gente partir. Sé que el cerebro busca consuelo en lo conocido. Pero la repetición me genera una mezcla de consuelo y una ansiedad sorda. ¿Por qué ese lugar? ¿Por qué no la cocina de la casa donde crecimos o la sala del departamento que ella me ayudó a comprar en 2015? Anoto la fecha en el cuaderno verde. Mayo, casi fin de mes. La temporada de lluvias ya pasó, pero en mis sueños con ella siempre es esa primavera eterna de la ciudad blanca.
Buscando en el cuaderno de lino verde
Reviso mis notas de hace tres meses. El banco. Siempre el banco. En la cultura andina, a veces decimos que los difuntos vuelven porque necesitan un 'alcanzo', una ofrenda, o porque tienen algo pendiente. Yo no sé si creo en eso del todo, ya pues, mi padre es católico y él dirÃa que son solo ganas de verla. Pero mi cuaderno dice otra cosa: dice que hay una geografÃa que ella no quiere soltar.
Intenté buscar respuestas rápidas. Hace un tiempo compré por impulso el Taller de Ãngeles y Lectura de Cartas Angelicales. Fue mi primera prueba en Hotmart. Las cartas son bonitas, me ayudaron a ponerle nombre a la paz que sentÃa después de soñarla, pero no me explicaban la repetición. SentÃa que me daban arquetipos cuando yo lo que buscaba era entender por qué ella elegÃa ese punto exacto frente al Misti. Pasé dos semanas tratando de usar un mazo de tarot para 'invocar' una explicación, sintiéndome ridÃcula y más desconectada que al principio. El tarot es complejo y para eso hay que estudiar el CURSO DEL TAROT en serio, no solo jugar a las adivinanzas con el dolor.
Las 'habitaciones de espera' en el mundo espiritual
Fue a mediados de esta primavera cuando llegué al módulo de 'geografÃa del espÃritu' en el curso de Medium Certificado + Avanzado. Recuerdo que estaba saliendo de un turno noche en la clÃnica, con los ojos pesados, y escuché al instructor hablar sobre los lugares fijos en los sueños. Dijo que a veces funcionan como 'habitaciones de espera'.
Sentà un escalofrÃo seco que me recorrió la nuca. La idea es que, cuando el duelo es muy denso o el vÃnculo es muy fuerte, el espÃritu y la mente crean un punto de encuentro neutral. Un lugar que ambos reconozcan y donde se sientan seguros. Para mamá, el Mirador de Yanahuara era su lugar de calma los domingos. El sillar blanco, poroso y térmico, parece guardar el calor de sus manos en mis sueños. No es que ella esté 'atrapada' allÃ, es que es el idioma que mi mente y su esencia han acordado hablar.
El peso de las interpretaciones equivocadas
He notado algo en los comentarios del blog y en la clÃnica. Hay personas que están pasando por procesos judiciales o legales âherencias, juicios por negligencia, esas cosas horriblesâ y sueñan con sus padres fallecidos en lugares especÃficos. Se asustan. Piensan que es una advertencia de que algo va a salir mal en el juzgado o que el difunto está 'enojado'.
Qué peligroso es eso. Interpretar un sueño repetitivo como una señal de alerta legal puede llevar a tomar decisiones impulsivas basadas en la pura superstición. He visto familias pelearse más porque alguien 'soñó que el abuelo señalaba tal papel'. Desde mi rincón en este cuaderno, creo que el lugar no es una flecha hacia un abogado, sino una invitación a buscar la paz que ese sitio representaba en vida. Si sueñas con ella en la iglesia, quizás es que necesitas silencio, no que debas cambiar de testamento mañana mismo.
Caminar hacia el mirador real
Ayer decidà hacer la prueba fÃsica. Fui al mirador real. Me senté en el banco de piedra, el que está hacia el lado izquierdo, el que mira directo a la cúpula y al volcán. Me quedé ahà un buen rato, viendo cómo la luz de la tarde cambiaba el color del sillar de blanco a un naranja casi herido. Comprendà que el sueño no es un mensaje cifrado que tengo que 'resolver' para que deje de ocurrir.
Es, simplemente, un espacio de encuentro vivo. Como cuando quedas con una amiga en el mismo café de siempre porque ya no hace falta preguntar dónde. Al final, lo que aprendà en el curso avanzado es que la mediumnidad no siempre es hablar con voces extrañas; a veces es solo aprender a habitar ese lugar repetido sin miedo.
Si te pasa lo mismo, si sueñas con ella en esa cocina vieja o en ese parque de siempre, no corras a buscar un significado trágico. Si el dolor se vuelve muy pesado, por favor, busca a un psicólogo, alguien que te ayude a caminar el duelo con herramientas profesionales. Yo sigo siendo solo una enfermera con un cuaderno verde. Pero si sientes que necesitas una estructura para entender estas 'señales', a mà el curso de Medium Certificado + Avanzado me dio el permiso de dejar de sentirme loca. Me enseñó que notar no es lo mismo que proyectar, y que en ese banco de Yanahuara, aunque sea solo en mi cabeza, mamá todavÃa toma café conmigo los domingos.