Cuaderno de Señales

Mi experiencia con un curso de mediumnidad online para principiantes

2026.06.02
Mi experiencia con un curso de mediumnidad online para principiantes

Una noche de invierno, el olor a crema de manos de mi madre —esa de rosas que usaba siempre antes de dormir— llenó de pronto la sala vacía aquí en Yanahuara. Eran pasadas las tres, el aire de Arequipa estaba helado y no había nadie más en casa. No fue mi imaginación; el aroma era denso, real. Fue el empujón final para abrir la laptop, con las manos algo temblorosas, y buscar respuestas que mi cuaderno verde de lino ya no podía contener sola.

Antes de seguir, una nota importante. En este diario hay enlaces de afiliados a Hotmart. Si decides matricularte en alguno de los cursos que menciono a través de ellos, me dan una comisión por la recomendación sin que a ti te cueste un sol extra. Solo escribo sobre lo que yo misma he seguido y estudiado en mis noches de guardia o mis tardes frente al Misti. Pero ojo, ya pues: esto es mi cuaderno personal, no una guía espiritual ni un manual de verdades absolutas.

El sillar frío y la duda de las madrugadas

Llevo catorce años trabajando como técnica en enfermería en una clínica del centro. Estoy acostumbrada a los hechos, a las constantes vitales, a lo que se puede medir. Pero desde que mamá se fue en 2021, los hechos empezaron a volverse extraños. El reloj de la cocina que se cae justo el día de su santo. El mismo sueño, tres meses seguidos, de ella sentada en ese banco del Mirador de Yanahuara, mirando al volcán. ¿Era una señal o solo mi mente proyectando el dolor? No lo sabía.

Primer plano de un diario personal verde sobre piedra de sillar en Arequipa.

Durante dos años me limité a escribirlo todo en mi cuaderno verde. Pero me sentía sola en esto. Mi hermana se preocuparía si le cuento y mi padre, tan católico él, diría que son cosas del diablo o penas del alma. Por eso, a finales del año pasado, decidí buscar algo de estructura. Necesitaba saber si otras personas sentían este olor a perfume de alguien fallecido en casa o si era parte de un proceso que yo no comprendía.

Del cuaderno verde a la pantalla de la laptop

Recuerdo el frío del sillar blanco en mis dedos mientras esperaba que cargara el primer video del curso en mi tablet una noche de enero. Me sentía algo tonta, la verdad. Pensaba: "¿Qué pensaría mi jefa de la clínica si me viera ahora intentando entender la energía en lugar de tomar la presión arterial?". Pero la curiosidad era más fuerte que la vergüenza.

Empecé con cosas pequeñas, como el Taller de Ángeles y Lectura de Cartas Angelicales. Me ayudó a ponerle nombre a ciertas sensaciones, pero sentía que me faltaba profundidad. Yo no quería solo leer cartas; quería entender por qué sentía que el aire cambiaba de peso cuando pensaba en mamá. Así que, después de ahorrar un poco de mis turnos extras, me decidí por el Medium Certificado + Avanzado. Me dio confianza ver que tenía una puntuación de 4.1 en Hotmart; no era un curso cualquiera de esos que prometen milagros en dos días.

Manos sosteniendo una tablet con un curso online de Hotmart en Arequipa.

El ruido necesario para escuchar el silencio

Algo que me sorprendió del curso es que no te piden estar en un silencio absoluto tipo monje. Al contrario, una de las lecciones que más me marcó es que aprender mediumnidad online a veces requiere una especie de sobreestimulación controlada. Es como si al saturar tu cerebro lógico con ejercicios rápidos, lo obligaras a soltar el control y dejar que la intuición —esa parte más suave— asome la cabeza. Qué bestia, nunca lo hubiera pensado así.

A 2335 metros de altitud, aquí en Arequipa, el silencio de la noche es muy profundo. Pero yo ponía los módulos, hacía los ejercicios de visualización y trataba de no juzgarme. No buscaba convertirme en una médium de esas que salen en la televisión cobrando fortunas. Solo buscaba paz. Quería entender si ese sueño con mi madre fallecida en un mismo lugar era ella visitándome o mi cerebro repasando recuerdos.

Rincón de memoria con fotografía y una flor blanca en un hogar peruano.

Lo que aprendí entre turnos de enfermería

Después de las primeras tres semanas en el curso avanzado, algo cambió. Empecé a notar la diferencia entre un pensamiento mío (que suele ser ruidoso y ansioso) y una impresión intuitiva (que es como un susurro, algo que simplemente "está" ahí). En la clínica, a veces siento esa calma antes de que un paciente se descompense; el curso me enseñó que esa misma herramienta sirve para "notar" a los que ya no están.

Ojo, que yo no soy consejera de duelo ni psicóloga. Si sientes que la tristeza te gana y no puedes levantarte de la cama, por favor, busca ayuda profesional en el hospital o con un terapeuta. Estos cursos son herramientas de apoyo espiritual, no reemplazan el trabajo de la salud mental. Yo misma sigo yendo a mis chequeos, porque una cosa no quita la otra.

Vista del volcán Misti desde un balcón en Yanahuara durante el atardecer.

Una noche de mayo frente al Misti

Hace unas semanas, terminando uno de los últimos módulos, me quedé mirando el volcán desde mi balcón. Ya no sentía esa urgencia desesperada por "contactar". El curso me ayudó a entender que la conexión no es un teléfono que suena, sino una presencia que se siente en los detalles. Es saber si son señales de seres queridos o mi imaginación mediante el discernimiento, no la fantasía.

Si estás empezando y te da miedo gastar mucho, podrías mirar el CURSO DEL TAROT si lo que buscas es algo más simbólico, aunque para mí el de Medium Avanzado fue el que realmente sostuvo mi proceso de estos meses. No me hizo médium profesional, pero me hizo una hija más tranquila.

Hoy mi cuaderno verde sigue llenándose, pero las preguntas ya no tienen ese tono de angustia. Si sientes que hay algo más, que esas casualidades en tu casa tienen un peso distinto, quizás te sirva buscar esa estructura que yo encontré. Al final, se trata de honrar a los que se fueron sin perdernos nosotros en el camino. Ya pues, toca seguir, que mañana tengo turno temprano y el café de mamá, aunque lo prepare yo, nunca sabe igual, pero hoy me acompaña mejor.

Tenga en cuenta: Comparto lo que he aprendido a través de la experiencia, pero no soy médico, abogado ni planificador financiero. Este contenido no reemplaza el asesoramiento profesional. Habla con un experto cualificado antes de tomar decisiones importantes.