Cuaderno de Señales

Cómo desarrollar la mediumnidad mental para conectar con seres queridos

2026.07.18
Cómo desarrollar la mediumnidad mental para conectar con seres queridos

Sábado por la mañana, casi terminando julio. La luz en Yanahuara tiene algo distinto cuando el aire está tan seco; golpea el sillar blanco de los arcos y parece que la ciudad entera estuviera hecha de tiza. Estoy en el balcón, el mismo donde mamá se sentaba a ver el Misti. Toco la piedra, esa textura áspera del sillar que todavía guarda el frío de la noche andina, y me pregunto si ella también sentía este vacío en las yemas de los dedos.

Antes de seguir, una nota importante para quienes lleguen aquí buscando respuestas. En este cuaderno digital suelo poner links a los cursos de Hotmart que me han servido; si decides matricularte en alguno usando mis enlaces, me dan una pequeña comisión por la recomendación, sin que a ti te cueste un sol más. Solo hablo de lo que yo misma he estudiado, como el Medium Certificado + Avanzado que es el que me sostiene ahora. Y por favor, recuerda: esto es un diario personal, no una verdad absoluta. No soy guía espiritual ni tengo certificados oficiales de nada más que de enfermería. Si el peso de la ausencia se te hace insoportable, ya pues, busca a un psicólogo profesional; hay cosas que un cuaderno verde no puede curar sola.

El paso de 'notar' a 'entender'

Llevo cinco años desde que mamá se fue. Los primeros dos fueron solo anotar cosas en mi cuaderno de lino verde: que si el reloj se cayó el día de su santo, que si el olor a su crema de manos apareció de la nada en el pasillo de la clínica a las cuatro de la madrugada. Pero a finales de octubre pasado, me cansé de la duda. Me cansé de preguntarme cada mañana si me estaba volviendo 'la tía loca' o si de verdad estaba escuchando lo que ella intentaba decirme. Mi hermana dice que proyecto mi pena, mi papá reza el rosario y dice que no hay que molestar a los muertos. Yo solo quería saber si había un método.

Fue entonces cuando decidí que necesitaba estructura. No me servía solo esperar a que las cosas pasaran. Empecé a investigar sobre la mediumnidad mental. No esa que sale en las películas con mesas que se mueven, sino algo más silencioso, más interno. Algo que ocurre aquí dentro, entre la memoria y la intuición.

La rutina entre el hospital y los módulos

Mi vida se divide en turnos de 12 horas en la clínica y horas robadas al sueño en este balcón. A veces, cuando salgo del turno de noche, con el cansancio pegado a la cara, es cuando más receptiva me siento. Empecé con el curso de Medium Certificado + Avanzado a principios de este año, y qué bestia lo mucho que me costó al principio separar mis propios pensamientos de lo que ellos llaman 'impresiones mentales'.

Aprendí que la mediumnidad mental no es ver fantasmas caminando por la calle San Juan de Dios. Es más como un pensamiento que no es tuyo, una imagen que aparece con una nitidez que no tiene la imaginación común. El curso me ayudó a entender los 'clairs': la clarividencia (ver), la clariaudiencia (oír) y la clarisenciencia (sentir). Yo siempre he sido de sentir. Siento el cambio de temperatura, siento el peso en el pecho antes de que alguien hable. Pero organizar eso... eso es otra historia.

Si estás empezando y te da un poco de miedo algo tan avanzado, recuerdo que el Taller de Ángeles fue lo que me dio el empujoncito inicial para confiar en mi intuición, aunque luego busqué algo más profundo sobre el duelo.

El mito de la mente en blanco

Aquí es donde mi experiencia se separa de lo que lees en los manuales de meditación profunda. En muchos módulos te dicen: 'vacía tu mente'. Yo lo intentaba. Me sentaba aquí frente al Misti, cerraba los ojos y trataba de no pensar en nada. ¿Y qué pasaba? Nada. Absolutamente nada. El silencio total me bloqueaba.

Descubrí, y esto es algo que el nivel avanzado del curso menciona sutilmente, que la conexión a veces llega mejor con la mediumnidad activa. A veces, la calma excesiva actúa como un muro. Mi mente necesita estar un poquito ocupada, un pensamiento disperso, para que la señal pueda colarse. Es como cuando intentas recordar una palabra y no sale, pero en cuanto te pones a lavar los platos, ¡pum!, ahí está.

He notado que cuando estoy haciendo algo manual —como ordenar las gasas en la clínica o regar mis macetas de geranios— es cuando las impresiones mentales son más claras. No es meditación pasiva; es una estimulación cognitiva suave que deja una puerta trasera abierta. Es ahí donde los beneficios de llevar un diario de señales se vuelven reales, porque escribes lo que llega cuando no lo estás forzando.

Diferenciar la proyección del contacto real

Esta es la pregunta que más veces he escrito en mi cuaderno verde: ¿Es ella o soy yo? En el curso avanzado, trabajamos mucho en la validación. Durante el otoño pasado, tuve una sesión de práctica que me cambió la perspectiva. No fue una gran revelación, sino un detalle pequeño. Vi, mentalmente, una cinta de color amarillo patito, muy vieja.

Yo no tengo nada amarillo en casa. No recordaba nada así. Días después, revolviendo una caja de costura de mamá que no había abierto en años, encontré un retal de cinta exactamente de ese color. No era una 'proyección' porque yo no sabía que eso estaba ahí. Esos momentos son los que te hacen pensar que quizás, solo quizás, el velo es más delgado de lo que creemos en Arequipa.

Para quienes se preguntan cómo saber si soy médium, les diría que no busquen grandes milagros. Busquen esas pequeñas inconsistencias en su propia memoria. Cosas que aparecen y que tú no podrías haber inventado.

La inversión en la paz mental

Pagar unos doscientos dólares por un curso no es una decisión fácil cuando trabajas en salud pública o clínicas privadas en Perú. Lo pagué en cuotas, sintiendo un poco de culpa, pensando que ese dinero podría haber servido para otra cosa. Pero después de seis meses en los módulos avanzados, entiendo que no pagué por un 'título' de médium. Pagué por la comunidad y por las técnicas para no sentirme desamparada en mi propia casa.

El curso incluye dos niveles: el certificado básico y el avanzado. El básico te enseña a protegerte y a entender las energías. El avanzado, que es donde estoy ahora, se mete de lleno en la comunicación mental. Es un proceso lento. Hay días en los que no siento nada, solo el viento que baja del volcán. Y está bien. No somos radios encendidas las 24 horas.

A veces me pregunto si mi hermana tiene razón y solo soy una mujer triste buscando consuelo. Pero luego recuerdo el olor a su crema a las cuatro de la mañana, o cómo una canción específica aparece justo cuando dudo. Si te interesa el lenguaje de los símbolos, quizás algo como el Curso del Tarot te ayude, aunque para mí la conexión directa siempre fue la prioridad.

Lo que el cuaderno verde guarda

Hoy, 18 de julio, cierro esta entrada con una sensación de calma. La mediumnidad mental no me ha devuelto a mi madre físicamente, pero me ha dado un lenguaje nuevo para hablar con su ausencia. Ya no me asusto cuando algo cae o cuando un pensamiento extraño cruza mi mente mientras camino por el Mirador de Yanahuara.

Si sientes que hay algo más allá del silencio, no te apresures. No intentes forzar la mente a quedar en blanco si eso te desespera. Prueba a dejar que tus manos se ocupen en algo simple y deja que tu mente divague. A veces, en ese pensamiento disperso, es donde se esconden las palabras que no alcanzamos a decir a tiempo.

Si te resuena este camino de estudio estructurado, te recomiendo mirar el programa de Medium Certificado + Avanzado. A mí me ayudó a dejar de dudar tanto de mis propios sentidos y a entender que el duelo no tiene que ser un cuarto oscuro, sino un camino que podemos aprender a transitar con los ojos bien abiertos.

Ya pues, es hora de ir a la clínica. El turno de tarde me espera y el Misti ya está cubierto por una nube delgada. Mañana seguiré escribiendo.

Tenga en cuenta: Comparto lo que he aprendido a través de la experiencia, pero no soy médico, abogado ni planificador financiero. Este contenido no reemplaza el asesoramiento profesional. Habla con un experto cualificado antes de tomar decisiones importantes.